1-3-2012
PAUL SCHEMM
Associated Press
La oposición de Rusia y China a toda medida para poner fin a la sangrienta represión siria, deja pocas opciones a Occidente y sus aliados árabes.
Los «Amigos de Siria» podrían tener que depender de una lenta serie de sanciones, el acopio de asistencia humanitaria y militar para filtrar a cuentagotas a través de las fronteras, y llamamientos a resoluciones del Consejo de Seguridad cada vez más inocuas.
EE.UU. ha entablado discusiones con aliados sobre la posibilidad de presentar una nueva resolución ante el Consejo para presionar a Asad a fin de que permita el ingreso de equipos internacionales para entregar suministros a ciudades acosadas.
Esta estrategia enfrenta obstáculos similares a los esfuerzos anteriores. Funcionarios dicen que quieren evitar un tercer veto doble, por lo que la resolución sería poco agresiva.
Pero mientras la comunidad internacional podría hablar sobre corredores humanitarios o refugios, resta un problema: requeriría algún tipo de fuerza del exterior para garantizar la seguridad.
«No importa cómo se adornen dichas ideas, inevitablemente implican una intervención militar, sea cual fuere el eufemismo que se emplee», opinó A. R. Norton, un analista sobre el Oriente Medio en la Universidad de Boston.
En cuanto a las sanciones, no tendrán demasiado efecto, ya que Siria ha dicho que pocas de sus divisas extranjeras se mantienen fuera del país.
Después que la ONU dijo que más de 7.500 personas han muerto, crece la presión de los estados del Golfo para ayudar militarmente a la oposición. Esa misión involucraría invariablemente fuerzas de Europa o EE.UU., que hasta ahora han demostrado poca disposición a montar una sin la aprobación internacional.
Y aunque Estados Unidos no esté nada convencido, algunas naciones del Oriente Medio están sopesando su única otra opción: armar a la oposición.
Sin opción para países de Occidente
01/Mar/2012
El País, Paul Schemm